Balance Político-Económico 2025: Desafíos Geopolíticos y la Imperiosa Reconstrucción Popular

El cierre del año 2025 se presenta como un punto de quiebre en la historia contemporánea, en el que la crisis del modelo neoliberal se enfrenta a una reconfiguración violenta del poder global, exigiendo una lectura descolonizada y orientada a la clase para definir el futuro de la democracia en Chile y América Latina.

El análisis expuesto destaca que el fin de 2025 no solo marca un cambio en el calendario, sino que representa una fractura profunda en la historia reciente. Se señala que el modelo neoliberal ha llegado a un colapso en una etapa decisiva, al mismo tiempo que se observa una transformación radical en el equilibrio del poder mundial. Esta situación exige ir más allá de las cifras electorales y de simples gestiones de derrota, impulsando una interpretación crítica, consciente de las diferencias de clase y dejada en claro en la lucha por definir el concepto de democracia, tanto en Chile como en el contexto global.

En el ámbito internacional se evidencia el declive del denominado “Siglo de América”, donde la reacción violenta de una hegemonía herida se traduce en estrategias de guerra híbrida. La crisis estructural en el neoliberalismo del Norte ha favorecido el auge de posturas militaristas y una mentalidad única que reprime cualquier disidencia, apoyándose en sanciones, bloqueos financieros y ataques mediáticos. Un claro ejemplo es el retorno de Donald Trump, entendido no como una anomalía, sino como parte de una ofensiva imperial que busca imponer, mediante la coerción, una visión unipolar. Además, se resalta la importancia de vincular el reciente devenir de Chile con nuevas alianzas en Asia-Pacífico y la participación en bloques como BRICS+, siendo la opción viable para romper con ciclos de subdesarrollo.

En América Latina, la disputa se ha intensificado, pasando de la diplomacia a una resistencia abierta frente a lo que se describe como “piratería moderna”. Las administraciones estadounidenses y sus aliados locales normalizan el saqueo de activos soberanos y utilizan bloqueos económicos para asfixiar a aquellos países que optan por alternativas independientes. La defensa de la soberanía en naciones como México, Colombia y Venezuela se presenta como un imperativo de supervivencia, y el fortalecimiento de una unidad latinoamericana efectiva y operativa se alza como la única barrera contra un modelo extractivista y dependiente que amenaza con subordinar la riqueza natural a intereses foráneos.

En el terreno político chileno se evidencia una aguda división entre el pueblo y la elite. La significativa obtención del 42% de votos por la candidatura popular se erige como un acto heroico de resistencia, a pesar de que la derrota electoral demostró que el esquema político tradicional ha quedado obsoleto. Se critica cómo la derecha, respaldada por un monopolio mediático, supo apropiarse del discurso revolucionario, presentándose como la solución ante un país agobiado por la inseguridad económica. Asimismo, se reconoce que el error estratégico radicó en haberse asentado en el centro político, diluyendo la identidad transformadora y permitiendo que la narrativa de continuidad socavara la capacidad de convocatoria revolucionaria.

El análisis también enfatiza la importancia del arraigo territorial y la movilidad desde la base, resaltando que la verdadera resistencia surge de la integración social en municipios, sindicatos y consejos comunitarios. La solidez de una democracia vinculada a la organización popular se contrasta con iniciativas efímeras en redes sociales, señalando que el éxito de movimientos en regiones como Valparaíso y Araucanía demuestra la fuerza de una estrategia de unidad y disciplina política.

Finalmente, el horizonte para 2026 se presenta como una etapa crucial para contrarrestar el proyecto ultraderechista, el cual, bajo la promesa de ajustes fiscales, amenaza con profundizar el extractivismo, desmantelar servicios públicos y gestionar los conflictos sociales mediante la represión. La urgencia de transformar la política desde la reconstrucción del tejido social y la movilización consciente de la base popular se presenta como la única salida para evitar un régimen autoritario permanente. En este escenario, se hace un llamado a canalizar la indignación en una esperanza disciplinada capaz de defender a los líderes perseguidos, reconfigurar el sentido común y recuperar la iniciativa de la lucha popular.

Autor: Iñigo Socías

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